Las semanas centrales del verano traen consigo episodios continuados de altas temperaturas. En un contexto donde la sequía y las restricciones municipales al uso del agua son cada vez más frecuentes, la gestión eficiente de las piscinas comunitarias ha dejado de ser una opción para convertirse en una obligación.
El calor extremo, sumado a la acción del viento y la constante agitación del agua por la alta afluencia de bañistas, acelera drásticamente el proceso de evaporación. Una piscina comunitaria de tamaño medio puede llegar a perder miles de litros de agua a la semana de forma silenciosa si no se toman medidas.
Esta pérdida continua no solo supone un impacto medioambiental y un gasto económico importante en la factura del agua para la comunidad de vecinos, sino que desajusta constantemente los parámetros químicos (cloro y pH), obligando a sobredosificar el producto y dificultando el cumplimiento del Real Decreto 742/2013. Además, rellenar el vaso con agua de red está cada vez más vigilado y limitado por los ayuntamientos durante los meses de verano.
En EMPIA tenemos un compromiso firme con la sostenibilidad y la profesionalización del sector. Una instalación moderna y bien gestionada no tiene por qué ser un foco de derroche hídrico. Creemos que la tecnología y las buenas prácticas técnicas son la clave para mantener el agua en perfectas condiciones sin desperdiciar ni una gota.
Para frenar drásticamente la evaporación, recomendamos a las comunidades de propietarios implementar soluciones técnicas de eficacia probada, siempre bajo la supervisión de empresas de mantenimiento cualificadas:
- Uso de cobertores o mantas térmicas nocturnas: Cubrir la piscina durante las horas de cierre es la medida más efectiva, llegando a reducir la evaporación hasta en un 90%.
- Calibración de los skimmers y nivel de agua: Mantener el nivel de agua justo a la altura óptima del skimmer evita desbordamientos innecesarios y optimiza el flujo de filtración.
- Gestión del viento: El viento es uno de los mayores aceleradores de la evaporación. La instalación de barreras físicas, como setos o paneles en el perímetro de la zona de playa, ayuda a mitigar este efecto.
- Revisión de fugas ocultas: Lo que a simple vista parece evaporación, en muchas ocasiones esconde microfugas en el circuito de tuberías, algo que solo un equipo técnico profesional puede detectar mediante pruebas de presión.
Adelantarse a este problema no solo protege el medio ambiente y asegura el cumplimiento de las normativas de ahorro de agua frente a posibles sanciones, sino que garantiza una mayor estabilidad química del agua. Contar con profesionales para implementar estas medidas se traduce en tranquilidad, seguridad sanitaria para los bañistas y un importante ahorro en los costes operativos de la comunidad.











