Septiembre marca el inicio del nuevo curso y el retorno a las rutinas deportivas. Mientras las instalaciones acuáticas de exterior comienzan su proceso de invernaje, los recintos de interior, como las piscinas climatizadas de uso comunitario, los spas de hoteles y las zonas de aguas de los centros deportivos, se preparan para su temporada de máxima ocupación.
El mantenimiento de una instalación acuática cubierta difiere radicalmente del de una piscina de verano. En un entorno cerrado, el agua y el aire forman un ecosistema indisoluble que debe gestionarse con precisión milimétrica. El mayor reto técnico al que se enfrentan los profesionales no es solo garantizar la desinfección del agua, sino controlar la calidad ambiental del recinto para proteger tanto la salud de los usuarios como la propia integridad del edificio.
Cuando el agua se calienta, la evaporación natural incrementa drásticamente la humedad relativa del aire. Si esta humedad no se controla mediante sistemas de deshumectación y renovación de aire eficientes, el vapor se condensa en paredes y techos, creando el ambiente perfecto para la proliferación de hongos, la corrosión de los metales estructurales y la aparición de olores derivados de las cloraminas. Un aire cargado y pesado no solo resulta incómodo para el bañista, sino que puede causar irritaciones respiratorias.
Por otro lado, la reapertura de estas instalaciones exige una revisión sanitaria exhaustiva, especialmente en aquellos recintos que han reducido su actividad durante el verano. La reactivación de los circuitos de agua caliente sanitaria (ACS), el encendido de las calderas y el uso intensivo de los vestuarios obligan a extremar las precauciones frente al riesgo de proliferación de bacterias. Cumplir estrictamente con los protocolos de purgado, limpieza y analíticas que marca el Real Decreto 487/2022 sobre la prevención de la Legionella es una responsabilidad ineludible para los titulares de la instalación.
En EMPIA somos conscientes de la complejidad que implica la gestión integral de un recinto climatizado. Conseguir ese equilibrio perfecto entre temperatura del agua, confort ambiental y máxima seguridad sanitaria requiere tecnología avanzada y, sobre todo, el conocimiento técnico de empresas acreditadas. Afrontar el inicio de la temporada de invierno con el respaldo de profesionales especializados es la única vía para garantizar instalaciones confortables, eficientes y, por encima de todo, seguras.











