Filtros y bombas constituyen el núcleo del sistema de depuración. Un mantenimiento preventivo bien planificado evita paradas inesperadas, mejora la eficiencia energética y prolonga la vida útil de los equipos.
Recomendaciones prácticas para el mantenimiento
- Inspecciones semanales: comprobar ruidos, vibraciones, pérdidas y la presión diferencial en filtros; detectar anomalías tempranas.
- Limpiezas programadas: retrolavados y limpieza del medio filtrante según la carga de uso; ajustar frecuencias en función de la demanda.
- Revisiones periódicas: comprobaciones trimestrales de sellos, acoplamientos, estado de motores y cuadro eléctrico.
- Registro de intervenciones: anotar fecha, operario, actuación y repuestos utilizados para facilitar el seguimiento y justificar intervenciones.
¿Qué beneficios obtenemos?
Mantener un control riguroso reduce costes de reparación, mejora la calidad del agua y facilita la gestión ante inspecciones o auditorías.
Si necesitas aclaraciones sobre frecuencias o procedimientos aplicables a tu equipo, escríbenos a info@empia.org o visita nuestra web para más información.











