Apertura escalonada: el método que reduce fallos y mejora la puesta en marcha de piscinas
Cada vez más instalaciones optan por un modelo de apertura progresiva que permite detectar incidencias antes de la llegada masiva de usuarios. EMPIA detalla cómo organizar este proceso en tres fases para minimizar riesgos.
La apertura escalonada se ha consolidado como una práctica eficaz para reducir incidencias en el inicio de la temporada. Frente a la puesta en marcha completa en un solo día, este sistema divide el proceso en tres fases que permiten ajustar parámetros y corregir fallos con mayor margen.
- La primera fase, realizada entre siete y tres días antes de la apertura, se centra en las comprobaciones mecánicas y en la analítica inicial del agua. Esta revisión temprana permite detectar problemas en bombas, filtros o dosificadores sin afectar al calendario previsto.
- En la segunda fase, a uno o dos días de la apertura, se realizan pruebas de funcionamiento con aforo reducido. Es el momento de verificar la presencia y acreditación del personal, ajustar dosificaciones y comprobar la respuesta de los equipos en condiciones reales.
- La fase final, el día de apertura, consiste en validar los parámetros, revisar la señalización y confirmar que la documentación está actualizada.
Desde EMPIA, fomentamos este modelo, ya que reduce el consumo químico inicial, mejora la eficiencia operativa y disminuye el riesgo de incidencias durante los primeros días de uso.











